UTCJ fortalece la mentalidad ganadora de sus representativos rumbo a los Juegos Nacionales en Nayarit

Con una clínica motivacional enfocada en identidad, cohesión, sentido de pertenencia y fortaleza emocional, la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez reforzó la preparación integral de los alumnos que competirán en los Juegos Nacionales de Universidades Tecnológicas; una estrategia alineada con el propósito del rector, doctor Oscar Fidencio Ibáñez Hernández, de impulsar no solo talentos competitivos, sino jóvenes con convicción, disciplina y mentalidad ganadora.

En un paso decisivo hacia la consolidación de equipos más sólidos dentro y fuera de la competencia, los alumnos que integran los Equipos Representativos de Deporte y Cultura de la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez (UTCJ), que participarán en los Juegos Nacionales de Universidades Tecnológicas en Bahía de Banderas, Nayarit, recibieron una clínica motivacional en el Aula Magna de la institución, impartida por el conferencista internacional doctor Guillermo Marín, bajo el tema “Talento que se entrena, emoción que se comparte”.

La jornada fue organizada por el subdirector de Deportes y Cultura, Jesús Pacheco Ramírez, y por Carlos Puente, jefe del Departamento de Cultura, como parte de una estrategia de fortalecimiento integral dirigida a preparar a los jóvenes no únicamente en el plano físico y técnico, sino también en el aspecto mental y emocional, considerado hoy uno de los factores determinantes en el alto rendimiento, la estabilidad competitiva y la capacidad de respuesta ante escenarios de presión.

El objetivo central de esta intervención fue claro: que los estudiantes lleguen a la justa nacional con una estructura interna más fuerte, con mayor autoconfianza, resiliencia, cohesión grupal y enfoque competitivo. En otras palabras, que arriben a la competencia con una mentalidad ganadora, entendida no sólo como deseo de triunfo, sino como una disposición interior basada en disciplina, identidad institucional, inteligencia emocional, pertenencia y compromiso colectivo.

Durante su mensaje, el doctor Guillermo Marín, quien cuenta con un doctorado en Ciencias Administrativas, expuso que el propósito principal de la charla fue fortalecer la integración y generar una identidad más profunda entre quienes representan a la universidad en las distintas disciplinas deportivas y culturales. La intención fue sembrar una visión de unidad, de membresía y de cohesión institucional para que cada alumno comprenda que no compite de forma aislada, sino como parte de una comunidad que comparte colores, esfuerzo, metas y orgullo universitario.

El especialista planteó una filosofía de trabajo integral en la que todos los equipos, sin distinción de disciplinas, representan a la UTCJ con la misma relevancia. Bajo ese enfoque, se buscó evitar fracturas internas, diferencias de percepción entre grupos o sensaciones de menor respaldo, privilegiando un mensaje de igualdad, inclusión y reconocimiento colectivo. La tesis de la charla fue contundente: cuando hay sentido de pertenencia, los equipos no sólo compiten mejor, también se sostienen emocionalmente entre sí y desarrollan una fortaleza institucional que trasciende el terreno de juego o el escenario artístico.

Uno de los conceptos medulares de la conferencia fue que la pasión no se limita a quien participa de manera directa, sino que también se activa en quien acompaña, respalda y alienta. De esa manera, se reforzó la idea de que “el que no juega, también juega”, porque la porra, el grito, el acompañamiento y la energía colectiva se convierten en ese jugador adicional que puede marcar diferencia en los momentos de exigencia, tensión y reto. Se trató, en esencia, de despertar una conciencia de comunidad capaz de detonar el extra competitivo y emocional en cada presentación.

La charla colocó en el centro valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, la empatía, la entrega, la lealtad institucional y la superación personal. En el terreno del desarrollo humano, se insistió en que el talento no basta por sí solo si no está acompañado de una mentalidad entrenada, de enfoque, autorregulación emocional, determinación y visión compartida. Ese mensaje fue especialmente significativo para una delegación que se encamina a una competencia nacional, donde el desempeño no depende exclusivamente de la preparación física, sino también de la fortaleza mental con la que cada alumno enfrenta el desafío.

En ese contexto, la UTCJ apostó por reforzar una preparación de carácter integral, en la que la condición atlética, la técnica, la creatividad y la disciplina se complementen con herramientas motivacionales y con un marco emocional más robusto. La intención fue que cada joven y cada señorita que representará a la institución pueda asumir su participación desde una perspectiva de crecimiento, responsabilidad y confianza, pero también desde la convicción de que detrás de su esfuerzo existe una universidad entera respaldando su proceso.

La integración, la identidad y la membresía fueron presentadas como el núcleo de esta experiencia formativa, que incluso culminó con un acrónimo y un mantra repetido por todos los asistentes como símbolo de unidad y apropiación emocional del mensaje. Ese cierre dejó plasmado el propósito de “llevar tatuado en la piel” el compromiso de competir con entrega, pero también de mantenerse unidos como representación universitaria.

De igual manera, se destacó que la colaboración entre todo el equipo humano que conforma la UTCJ fortalece aún más este proceso. La visión compartida apunta a que el acompañamiento a los estudiantes no recaiga solamente en las áreas que compiten de forma directa, sino que involucre a más departamentos, más perfiles y más personas talentosas dentro de la universidad, entendiendo que el crecimiento institucional depende de una participación transversal.

Ese enfoque coincide con uno de los propósitos impulsados por el rector doctor Oscar Fidencio Ibáñez Hernández, quien ha promovido una universidad donde la formación de los alumnos no se reduzca al aula o al resultado inmediato, sino que también abarque la construcción de carácter, identidad y competitividad con sentido humano. Bajo esa lógica, el respaldo a los equipos representativos adquiere un valor mayor: no se trata sólo de acudir a una competencia, sino de formar jóvenes capaces de representar con dignidad, orgullo y mentalidad fuerte a la institución.

Así, rumbo a Bahía de Banderas, Nayarit, la UTCJ no sólo afina a sus representativos en lo físico y técnico. También trabaja en el terreno invisible, pero decisivo, de la mente, la emoción y la pertenencia. Porque en la alta competencia, la diferencia no siempre está únicamente en las piernas, la voz, la fuerza o la ejecución, sino en la convicción interna con la que se sale a competir.

Y en esa ruta, la Universidad Tecnológica de Ciudad Juárez dejó en claro que su apuesta es formar equipos que no sólo busquen ganar, sino que sepan por qué luchan, a quién representan y qué valores llevan consigo cada vez que entran a una cancha, a una pista o a un escenario.

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